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CAMBIAR LOS HABITOS ALIMENTICIOS: El aumento rápido y manifiesto de los índices de sobrepeso y obesidad experimentado en las dos o tres últimas décadas no puede ser atribuido a causas genéticas. Aunque los factores hereditarios son importantes, el genoma humano no ha cambiado en tan poco espacio de tiempo. Hemos sufrido grandes cambios en las últimas décadas, que han repercutido drásticamente en la manera de alimentarnos. Las dietas tradicionales (la famosa dieta mediterránea) ha sido reemplazada rápidamente por otras con una mayor densidad energética, lo que significa más grasa, principalmente de origen animal, y más azúcar añadido en los alimentos, unido a una disminución de la ingesta de carbohidratos complejos y fibra. El resultado final es un balance de energía que se va acumulando, año tras año, en forma de grasa. En general, solemos consumir alimentos que contienen demasiados excesos: Azúcar, sal, grasas, proteína animal, carbohidratos simples, etc. Alimentos que aportan muchas calorías pero escaso valor nutritivo, ya que carecen de nutrientes que son de vital importancia para nuestras células, como pueden ser: Vitaminas, Fibra, Minerales, Proteína Vegetal, Ácidos grasos esenciales o los famosos Antioxidantes. Se da la paradoja que, en los sectores de población más desarrollados, teniendo a nuestra disposición más comida que nunca, padecemos los mayores desequilibrios nutricionales. La frase”somos lo que comemos” no es ninguna exageración. Factores que favorecen los malos hábitos alimenticios: Falta de Información: No sabemos distinguir entre “alimentación” y “nutrición”. Alimentación: es el acto de proporcionar al cuerpo alimentos para ingerirlos. Generalmente comemos lo que nos gusta, lo que está más a mano o lo que es más barato y para lograr la mágica combinación de bueno, rápido y barato, las empresas del sector alimentario añaden mayores cantidades de grasa, sal y azúcares ocultos. Nutrición: es el conjunto de procesos fisiológicos por los cuales el organismo recibe, transforma y utiliza las sustancias químicas contenidas en los alimentos. El estado de salud de una persona depende de la calidad de la nutrición de las células que constituyen sus tejidos. Es muy importante saber interpretar la información nutricional que viene en las etiquetas de los alimentos (calorías, grasas, vitaminas, proteínas…) Falta de Tiempo: Según algunos estudios realizados con personas que iban a hacer la compra, alrededor de una cuarta parte de los encuestados afirmaron que la facilidad y rapidez de preparación eran las consideraciones más importantes al hacer sus compras. Más de un tercio de los encuestados manifestaron que rara vez disponían de más de media hora para preparar comidas nutritivas. Saltarse el desayuno: Según los expertos el desayuno es la comida más importante del día, las estadísticas reflejan que las personas que toman un desayuno escaso o lo omiten son más propensas a tener sobrepeso. Dudosa calidad de los alimentos: Debido a la sobreexplotación de los terrenos de cultivo, cosechas precoces, empleo masivo de fertilizantes y pesticidas, maduración en cámaras e inadecuados métodos de procesamiento y cocinado, los alimentos y en especial las frutas y las verduras, no aportan ni garantizan todo el valor nutritivo que se les atribuye. Motivos laborales: Cada vez son más las personas que comen fuera de casa, los menús del día suelen llevar raciones muy abundantes. Por falta de tiempo o presupuesto, muchas veces se opta por elegir un restaurante de comida rápida o mejor dicho de “comida basura”. Por la influencia de los medios de comunicación: Las empresas del sector alimentario conocen muy bien las técnicas que permiten incorporar con éxito sus productos en el mercado. Los medios de comunicación ejercen una influencia notable en el comportamiento de la compra y en el patrón de consumo de alimentos de los consumidores (sin que nos demos cuenta, pueden inducirnos a consumir alimentos y bebidas con un exceso de calorías) Actualmente esta situación se está invirtiendo y las mismas compañías que antes nos ofrecían este tipo de productos, ahora nos los ofrecen como una alternativa saludable añadiéndoles sustancias beneficiosas para la salud como pueden ser: vitaminas, fibra, Omega 3, minerales como el calcio…etc. Volvemos a insistir en la importancia de saber interpretar las etiquetas ya que además de que la cantidad de estos nutrientes puede ser mínima; pueden contener también azúcares, sal o grasas ocultas. Factores psicológicos: Cuando estamos tristes, aburridos, nerviosos o enfadados…, a menudo trasladamos estas emociones al terreno de los alimentos. Está demostrado que las personas que comen solas descuidan poco a poco su alimentación.
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